¿Cómo fue escrita la Biblia?

B’ezrat Hashem (Con la ayuda de Dios).

La Biblia. El libro mas difundido y que cuenta con mas copias (en prácticamente todos los idiomas) de toda la historia humana. Sin embargo, es también uno de los libros que levanta y suscita mas polémicas en nuestra sociedad contemporánea, no solo por las declaraciones que se encuentran en ella, sino porque es objeto de mucha crítica y discusión entre eruditos de distintos ámbitos: científicos, historiadores, filólogos, arqueólogos, etc.

Una de las temáticas de discusión es acerca de las contradicciones o ”errores” que al parecer contiene entre sus diversos autores. Desde Beney Tzión defendemos la inspiración de las escrituras y su autoridad divina como base fundamental para los creyentes en Yehoshua’ HaMashiaj. Pero ¿cómo fueron los autores llevados a registrar todas estas palabras? ¿Qué método utilizó Adonay? Pues bien, es nuestro deber estar lo mejor preparados para ”presentar defensa ante todo el que os demande razón acerca de la esperanza que hay en vosotros” (1 Ped 3:15) , ya que hay muchos que niegan esta inspiración por esos aparentes errores o como dirían algunos en la universidad ”erratas”.

Me he encontrado un articulo cristiano que creo que expresa muy correctamente este punto y lo pondré aqui para que lo leáis y meditéis en ello. El punto en cuestión es acerca de si los autores fueron inspirados verbalmente (mediante dictados) o mentalmente (Dios comunicó sus ideas al autor), y porqué una es mas correcta que la otra, y cual de los dos métodos es el bíblico:

La inspiración verbal, infalible, implica que el profeta es una máquina grabadora, que transmite mecánica e infaliblemente el mensaje de Dios. La creencia en una inspiración mecánica excluye diferencias al informar un mensaje o evento. La inspiración verbal requiere profetas que transmitan las palabras exactas suplidas por el Guía celestial, así como el taquígrafo de una corte o tribunal escribe lo que está siendo dicho por los testigos. No se les da margen a los profetas para usar su propia individualidad (y limitaciones) al expresar las verdades que se les revelan. Uno de los problemas obvios para aquellos que creen en la inspiración verbal es qué hacer al traducir la Biblia, ya sea del hebreo/arameo del Antiguo Testamento o del griego del Nuevo Testamento, a otros idiomas. Otro problema aparece en Mateo 27:9-10, donde Mateo se refiere a Jeremías en vez de Zacarías (11:12) como la fuente del Antiguo Testamento para una profecía mesiánica. Este podría ser el error de un copista. Pero si fuese de Mateo, es un error humano que cualquier maestro o ministro religioso podría cometer, un error que no causará ningún problema a los partidarios de la inspiración del pensamiento. ¿Por qué? Porque los que aceptan la inspiración de pensamiento saben lo que Mateo quiso decir. ¿O qué escribió realmente Pilato en el cartel colocado en la cruz de Cristo? Mateo 27:37; Marcos 15:26; Lucas 23:38, y Juan 19:19 presentan el texto en forma diferente. Para los que aceptan la inspiración de pensamiento, el mensaje es claro; para los que creen en la inspiración verbal, es un problema.

Para los partidarios de la inspiración de pensamiento, Dios inspira al profeta, no sus palabras. Ellos leen la Biblia y ven a Dios obrando a través de seres humanos con sus características individuales. Dios provee los pensamientos, y los profetas, al transmitir el mensaje divino, usan la capacidad literaria que poseen, cualquiera sea. Eruditos con preparación presentarán un mensaje o describirán un evento de manera muy diferente de como lo haría un pastor de ovejas. Pero si ambos están inspirados por Dios, la verdad será oída igualmente por el educado y el indocto. Esta es la manera como fue escrita la Biblia; todos los escritores usaron sus mejores palabras para expresar fielmente el mensaje que habían recibido del Señor. La revelación en el proceso de revelación/ inspiración destaca el acto divino que descubre la información.(…)”Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105). La inspiración se refiere al proceso por el cual Dios capacita a una persona para que sea su mensajero. Esta clase de inspiración es diferente del uso coloquial de la palabra cuando describimos a un poeta perspicaz o a un cantante dotado como que están “inspirados”. Pablo le escribió al joven Timoteo diciéndole que “toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Tim. 3:16). La palabra griega que Pablo usó, traducida como “inspirada”, es theopneustos, una contracción de dos palabras, “Dios-respira”. Esto es más descriptivo que un mero toque poético…

Un concepto a tener presente, para las siguientes citas, es el de ”asunto” que es la traducción del hebreo ”davar” normalmente usado como ”palabra”, pero que tiene mas amplitud y sentido de la primera manera en muchos casos.

Conocemos muy poco sobre cómo prepararon sus materiales la mayoría de los autores bíblicos. Sólo sabemos lo que ellos nos han dicho. Jeremías explicó de qué manera usó a Baruc como su ayudante literario: “Y llamó Jeremías a Baruc hijo de Nerías, y escribió Baruc de boca de Jeremías, en un rollo de libro, todas las palabras que YHVH le había hablado” (36:4). Cuando los oficiales del rey oyeron a Baruc que leía estos mensajes, le preguntaron: “Cuéntanos ahora cómo escribiste de boca de Jeremías todas estas palabras”. Baruc les contestó: “El me dictaba de su boca todas estas palabras (todos estos asuntos), y yo escribía con tinta en el libro” (36:17-18). Baruc, conocido como un escriba (36:26), tenía una buena educación. Jeremías empleó las habilidades literarias de este hombre para preparar en forma escrita sus mensajes dados oralmente: “Y tomó Jeremías otro rollo y lo dio a Baruc hijo de Nerías escriba; y escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim rey de Judá; y aun fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes” (36:32).

En el Nuevo Testamento, Pablo empleó varios ayudantes editoriales. Tercio ayudó a preparar el manuscrito a los Romanos (16:22). Aparentemente Sóstenes ayudó a escribir la primera carta a los Corintios (1:1). Pablo, en la prisión romana, dictó su segunda epístola a Timoteo, y Lucas, su médico, la preparó en forma escrita. Pablo era un erudito griego consumado, bien reconocido por los dirigentes judíos. Pero hubo razones plausibles para que él emplease ayudantes literarios. En la prisión, su capacidad para escribir se vio severamente reducida, pero sus ayudan tes podían tomar sus pensamientos y escribirlos mucho más convenientemente. Algunos consideran que su “aguijón en la carne” era una vista deficiente (2 Cor. 12:7-9; Gál. 4:15). Cualquiera haya sido el método que Pablo usó para escribir sus epístolas, los que leían esas cartas (u oían su lectura) sabían que estaban escuchando mensajes inspirados. La diferencia significativa en el estilo griego (no necesariamente en el contenido) de cada una de sus epístolas, sugiere fuertemen te que Pablo usó diferentes ayudantes literarios, con variadas aptitudes para colocar sus mensajes en forma escrita. 10 Pedro se refirió por nombre a su ayudante literario, Silvano Silas, calificándolo como nuestro “hermano fiel” (1 Ped. 5:12). ¿Porqué Pedro necesitaría ayuda editorial? Por varias razones: Además de no tener preparación académica, Pedro tuvo las mismas restricciones de prisión que Pablo; y puesto que su lengua materna era el arameo, probablemente no era hábil en el uso del griego. La primera epístola de Pedro o se encuentra en un griego pulido, de una calidad superior, la marca de una mente educada, lo que refleja la ayuda de Silvano. Aunque la segunda epístola de Pedro está escrita en un estilo literario tosco, la verdad resplandece en forma brillante. Evidentemente, Silvano no estuvo disponible en esa ocasión, y Pedro la escribió por sí mismo o empleó a otro escriba sin la habilidad literaria de Silvano.

El análisis de cómo y por qué fue preparado el libro de Lucas provee otra forma de examinar la cuestión de la ayuda editorial en la preparación del material bíblico. Lucas no fue un testigo ocular del ministerio de Cristo. Es probable que nunca oyó hablar a Jesús. Sin embargo, el Evangelio de Lucas ha sido comparable con el de Mateo, el de Marcos y el de Juan en cuanto a informar fielmente las palabras y los hechos de Jesús. ¿Cómo lo hizo Lucas? Recopilando los relatos más válidos de testigos oculares y presentándolos en una forma coherente. Lucas describió este procedimiento de la siguiente manera: “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus propios ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido” (1:1-4). Dios no comunicó sus mensajes a través de un dictado mecánico sino mediante actos y palabras que los hombres y mujeres podían entender. Los profetas que oyeron a Dios hablarles directamente transmitieron esos mensajes mediante la manera de pensar de su época, y a través de los idiomas y las analogías que sus oyentes podían comprender. La comprensión correcta del proceso de revelación/inspiración impide una preocupación inquietante cuando la gente ve en los Evangelios claras diferencias entre informes sobre el mismo evento, incluso entre los mismos mensajes de Jesús. Nada perturba más a algunos sinceros estudiantes que observar las diferentes maneras en que los escritores bíblicos describen el mismo evento, “citan” la misma conversación, o informan las parábolas de Jesús. Aun el tener dos versiones del Padrenuestro, según se lo registra en Mateo 6 y en Lucas 11, perturba a aquellos que creen erróneamente que los escritores bíblicos escribieron, palabra por palabra, mientras el Espíritu Santo dictaba.

Espero que esto les ayude a conocer mejor como ha obrado nuestro Señor para que su conocimiento se transmitiera de generación en generación, y al ver esto nos maravillamos de cómo a pesar de confiar este ”tesoro en vasos de barro” como diría el apóstol, todo se ha conservado con suma fidelidad y podemos estar confiados que cuando leemos las escrituras de la Santidad, estamos leyendo la voluntad divina. Shalom ubrajah.

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